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GUILLERMO HERMOSO DE MENDOZA: CON SELLO PROPIO

APLAUSOS. Por Jorge Casals. Enero 2024


El próximo año cumplirá su primer lus­tro como rejoneador desde que toma­ra la alternativa en Sevilla. En tan poco tiempo, ha logrado ya colocarse en los primeros puestos del escalafón, y lo ha hecho con una regularidad en el triun­fo aplastante. Ahí están sus tres puer­tas del Príncipe consecutivas. El relevo generacional le ha llegado y está pre­parado ya para afrontar en solitario el peso de un apellido histórico en el to­reo a caballo. Aquel niño hijo de... ya es, con todas las consecuencias, Guillermo Hermoso de Mendoza. Con sello propio. Con la hierba en la boca y en constante evolución, es uno de los atractivos para los amantes del rejoneo.

-¿Qué valoración hace de la tem­porada 2023?

-Estoy muy contento. Ha sido una temporada muy importante en lo per­sonal por conseguir una de las cosas más difíciles: la regularidad. Desde las plazas más grandes a las más chicas he podido triunfar en prácticamente todas. Salvo Madrid, donde solo corté una ore­ja porque pinché a mi segundo toro, he salido a hombros en todas las plazas de primera en las que he toreado.

-¿Cuál ha sido el secreto para llegar a tanta regularidad?

-Le diría que han sido varios. La pan­demia, dentro de lo trágico que fue para todos, me enseñó mucho y me dio mu­cha madurez, me dio dos años para pre­pararme a mí y a los caballos. El éxito de todas estas temporadas es el reflejo del esfuerzo y el entrenamiento que se hizo durante la pandemia. Por eso, me he dado cuenta de que el trabajo se ve reflejado en la plaza.

-Ya no es usted un niño y parece, es buena señal, que muchos se olvidan de que es el hijo de...

-Desde que comencé siempre he trabajado mucho para ser yo mismo. Con todo el orgullo de que mi padre sea Pablo Hermoso de Mendoza, lo que pre­tendo es que todo el mundo me conoz­ca por mis triunfos, por ser Guillermo Hermoso de Mendoza. Poco a poco lo voy consiguiendo.

- Una tarde especial fue la de Sevi­lla, donde de nuevo abrió la Puerta del Príncipe.

-Le diría que esa plaza es de las más importantes de mi carrera, allí tomé la alternativa y abrir hasta tres veces con­secutivas la Puerta del Príncipe, con lo complicado que es, ha creado un vín­culo y un idilio muy bonito con la afi­ción sevillana.

-Eso fue a principio de temporada, como un gran golpe de efecto, y después llegó Madrid. No hubo puerta grande pero sí una faena rotunda a la que se entre­gó ese público tan exigente.

-Madrid ha sido una de las tardes más importantes en lo personal. Mi pri­mer toro no caminó, yo también estu­ve desacertado y lo pinché... todo iba a contracorriente. Pero conseguir ha­cerle esa faena a mi segundo toro, que siendo bueno tenía algunas dificultades como echar mucho la cara arriba, fue muy importante. Era un toro que trans­mitía, había que apostar y lo hice, sentí unas sensaciones únicas, de los senti­mientos más profundos que he tenido esta temporada. Además, con Ecuador y con Ilusión en banderillas el toro trans­mitía, y la gente así lo sintió y se metió de lleno en la faena. Si no llego a pin­charlo la primera vez, le hubiera corta­do las dos orejas con mucha fuerza, sin niguna duda.

-¿Se siente más arropado en las pla­zas del norte?

-Sí, aunque este año le diría que he sentido ese cariño por toda España. Pero mire, recuerdo que la de Pamplona fue un poco como la tarde de Las Ventas. En mi primero no salieron las cosas, pero el público me apoyó, sentí su calor y en mi segundo toro pude cuajar una fae­na rotunda, otra de las más importan­tes del año. La gente me ayudó a darle la vuelta a la situación, en ese aspecto los paisanos nos apoyan siempre con mucho cariño.

-En esa faena recuerdo el nivel tan alto al que estuvo Berlín. ¿Qué impor­tante es saber elegir el caballo en cada momento para poder levantar una faena?

-Es todo, los caballos figuras lo son por eso. Esta temporada ha ha­bido tres caballos que me han dado mucho: Berlín, porque puede con to­dos los toros y por su toreo, con esas hermosinas marca de la casa, tiene una gran regularidad y mucha clase; Ecuador es un caballo más artista y cuando se ha inspirado, me ha dado tardes muy importantes como la de Madrid y Sevilla; y por último Esen­cial, mi caballo de último tercio, que me ha dado muchos triunfos, desde los pares a dos manos hasta la con­fianza que me ha dado para matar.

-Qué importante es el caballo de último tercio. Me viene a la memoria Pirata, que fue clave en sus comienzos.

-Pirata, uno de los más impor­tantes de mi carrera, fue un profe­sor para mí. Ese sitio que te ense­ñan estos caballos como Pirata es muy complicado de encontrar por­que los toros, al final de la lidia, es­peran, se ponen por delante, están más ásperos... Encontrar un caballo como él no es nada fácil y con Esen­cial he encontrado un caballo pare­cido, pues es muy habilidoso.

-La cuadra sigue compartiéndo­la con su padre.

-Sí, pero hay algunos caballos que tenemos propios, como puede ser Ecuador para mí o Talento para él. En casa trabajamos con 24 caba­llos, aquí en México con 26, y en función de dónde vayamos o si coinci­dimos o no, elegimos unos caballos u otros. Los repartimos de manera equitativa, en función de lo que me­jor convenga.

-¿Notan la mano de cada jinete?

-Sí, porque luego nosotros le damos nuestra personalidad, aun­que entrenemos juntos. El caballo lo nota. Yo mismo lo compruebo en mis carnes, pues aunque he evoluciona­do mucho, aunque me queda mucho para llegar al nivel que tiene mi pa­dre en equitación. Soy realista y sé que me queda mucho por llegar a lo que él ha conseguido.

-Dentro de poco tendrá la cuadra al completo para usted solo.

-Así es. Habrá que seguir traba­jando igual para mantenerla.

-¿No le da miedo saber que se re­tira su padre, ese gran punto de apo­yo, y se va a quedar con todo el peso del apellido?

-Pues fíjese que en el momento en el que estoy ahora mismo, no tan­to. Después de esta temporada tan importante, sé que me esperan co­sas muy bonitas, estoy más cerca de dar ese salto a otra categoría. Y lo que pretendo es que la gente me recuer­de por mi carrera. Eso sí, el abrigo de mi padre seguirá estando, su apoyo moral en casa es muy importante.

LA EVOLUCIÓN

-¿Qué es lo que más le obsesiona cuando sale a la plaza?

-Cada día es distinto. Todo de­pende de con quién estés acartela- do, la ganadería que matas... Lo que sí tengo es la ambición personal de querer plasmar lo que entreno dia­riamente, que alf ¡nal, si lo consigues, es lo que te lleva al triunfo, lo que verdaderamente llena al aficionado. Muchas veces se cortan orejas y no te reconforta; y al revés, como le he contado que ocurrió en Madrid, pues esa faena llegó más que otras tardes en las que sí salí a hombros.

-¿Cuál es su gran rival en la plaza?

-Yo mismo. Me gusta batirme, por eso entreno todos los días, por evo­lucionar tanto en equitación como trabajar para conseguir los mejores caballos. Pero con todos me gusta ri­valizar, eso es algo que he aprendi­do de mi padre, no dejarme ganar la pelea nunca por nadie. Le diría que hasta con mi padre hay una compe­tencia por ver a quién le van mejor los caballos.

-No ha mentado a Diego Ventura.

-Es uno de los compañeros con quien tengo competencia dentro del ruedo,claro. Diego está a un nivel muy alto y te hace esforzarte mucho más.

-La temporada 2024, la del adiós de su padre, será muy especial.

-Ya lo está siendo. Lo que esta­mos viviendo en México es histórico, mi padre me cuenta que le recuerda a sus primeros años en este país. Está siendo increíble, hay muchas emocio­nes. Hay que ver el cariño con el que lo están recibiendo, cómo se llenan las plazas... Es algo histórico, ade­más hay que reconocer cómo esta­ba la tauromaquia aquí en México y cómo está ahora resurgiendo desde las plazas más importantes hasta el Pueblito más humilde. Acabará con unos 70 festejos en México y le espe­ra después España, con una tempo­rada emotiva para la familia.

-México es para usted importante.

-Aquí he vivido la mitad de mi vida y le tengo un cariño inmenso. Además, me ha ayudado en mi carrera, porque sigues toreando, no pierdes el ritmo, sacas caballos nuevos... en definiti­va, me hace evolucionar.

-¿Qué caballos veremos nuevos?

- Nómada, hijo de Alquimista, está a un nivel altísimo. Portovelo, hijo de Nómada, también va a llegar con un nivel bueno a España. Está Quinientos, hijo de Vidrié, de Galán, y que pienso que en un futuro será uno de los ca­ballos importantes. Hay también un hijo de Disparate, que se llama Jerez, que es hermano de Navegante, que me recuerda mucho a Disparate. Hay un abanico de caballos jóvenes que, tras el rodaje de México, van a llegar en muy buenas condiciones para la temporada española. Va a haber un recambio generacional importante.

-Con esa artillería cualquiera le para.

Voy muy ilusionado. Será un año especial por muchas cosas.

Una yeguada que crece

Todo cabe pensar que con el adiós en el horizonte del pa­triarca, Pablo Hermoso de Mendoza, la yeguada que suministra a ambos rejoneado­res de caballos puede reducir su número de cabezas. Nada más lejos de la realidad, si­gue creciendo. En la actuali­dad hay entre 60 y 70 yeguas reproductoras. Ha crecido mucho la demanda de caba­llos, no solo de rejoneo, sino para otras disciplinas como la doma. De hecho, Impaciente, que es hijo de Viriato, con el que compite en doma clási­ca Paula, la hermana de Gui­llermo, quizá vaya a competir con México en los próximos Juegos Olímpicos.

Hay varias sangres en la yeguada: lusitano -para doma y para toreo-, hannoverianos, caballos alemanes para salto... Los Hermoso de Men­doza son unos auténticos alquimistas.