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SOBRESALIENTE PRESENTACIÓN

Tarazona, en la provincia de Zaragoza, ha visto como los últimos años su plaza de toros quedaba casi en estado de ruinas, incluso la última vez que Pablo Hermoso de Mendoza actuó en esta localidad, lo hizo en una plaza portátil por el estado de la titular.

Ahora, gracias sobre todo al esfuerzo de Juan José Vera Vera, propietario y único promotor de que la plaza de toros presenta un magnífico estado, perfecta de conservación y de decoración y en esta feria postpandemia ha podido celebrar la tan deseada feria de la reinauguración. Con este cartel monstruo de ocho toros y con Guillermo Hermoso de Mendoza lidiando el primer toro de la nueva era, la plaza presentó un magnífico aspecto en los tendidos con una entrada que dejaba a las claras que a afición de Tarazona demandaba una plaza a la altura de la localidad de los taurinos.

Como decimos, Guillermo fue el encargado de lidiar el primer toro de la nueva era de esta plaza y posiblemente y a pesar de la primera oreja, el joven rejoneador no guarde un buen recuerdo de esta lidia. Si decimos esto, naturalmente no es por el cariño que el público le dispensó en todo momento o por el trofeo conquistado, sino que lo decimos por el toro que le tocó lidiar. Un astado con muchos kilos, muy alto de agujas, pero sobre todo muy bronco en la embestida, aguardando siempre la llegada de los caballos para arrancarse con violencia. Una nueva lección de valor de la cuadra ante un enemigo al que intentaban templar pero bastante tenían con aguantar sus desacompasados arreones. Así transcurrió la lidia desde los primeros envites con JIBARO, primero tratando de encelarlo cuando el astado no quería, luego colocando un rejón de castigo y posteriormente aguantando el fuerte galope alrededor del extenso anillo maño. Lo dejó con un solo rejón de castigo en buen sitio y dio entrada a BERLIN, con el que lo enceló de costado, pero siempre daba la sensación que el toro miraba como de reojo, esperando el momento para cazar. Guillermo estuvo listo y siempre le dio la medida justa para salir airoso,y por momentos templar su embestida. Hubo hermosinas y pasadas por los adentros, con la emoción que daba las malas ideas del toro, pero sin la brillantes que hubiera dado su calidad. También ILUSION tuvo que arrimarse para las banderillas y para que Guillermo llegase con la banderilla, aguantando los derrotes arriba del toro. El último tercio llevó el nombre de CORSARIO y sin tiempos muertos llegaron las banderillas cortas y el rejón de muerte final, para obtener el primer trofeo de la reinaugurada Plaza de toros.

El quinto no hizo bueno el dicho de que “no hay quinto malo”  continuó con la tónica de su hermano de camada, aunque este fue algo menos brusco, dentro de que también tuvo brusquedad en muchas embestidas. Quizás también porque Guillermo le puso dos rejones de castigo montando a MARTINCHO y poniéndonos los pelos de puntas en ambos embroques. Atacando a pecho descubierto, llegando a los territorios del de Rosa para colocar los dos rejones de castigo. No escatimaba esfuerzos el joven rejoneador para dejar sus credenciales en una fecha tan señalada. Parecía que el toro iba a tener cierto temple y por eso optó nuevamente por BERLIN, pero el toro se fue transformando como lo hacen los toros con edad y BERLIN lució, pero como en el primero, muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrados. Labor como solemos decir de buzo y pala, de trabajar para sacar del toro lo que no quería dar y sobre todo para andar listo y no caer en sus tretas. Sería con DISPARATE cuando la faena comenzó a tomar vuelo, a venir arriba por la chispa que el caballo pone a la lidia, con continuos enfrentamientos con el astado y aprovechando esa brusquedad en las altas embestidas del mismo para imprimirle carácter a cada embroque. Una faena que cerró de muy buena forma con ESENCIAL con quien colocó tres de las cortas aprovechando la querencia del toro y un par a dos manos en los que ya tuvo que meterse por los adentros para poder colocarlos con el toro ya muy cerrado. Para finalizar Guillermo se aferró al rejón de muerte y atacó al astado con el pecho de ESENCIAL por delante para cuadrar un perfecto rejonazo en todo lo alto que hizo doblar al toro portugués y poblar de pañuelos los tendidos con una petición que incluso reclamó el rabo para el estellés.

Al final tarde triunfal con tres toreros y el propietario de la plaza a hombros en una tarde para la historia de Tarazona y donde Guillermo Hermoso de Mendoza tuvo una sobresaliente presentación.