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TRES Y RABO

La empresa Tudanca Toros, está haciendo un enorme esfuerzo por recuperar los toros en la provincia de Cantabria. Lo está haciendo llevando la tauromaquia a lugares de la comarca donde nunca se habían celebrado corridas o por lo menos hace muchos años que no se daban. Esta vez, contando con el apoyo importante del rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, celebraron una novillada mixta en Lerones, municipio de Pesaguero situado al pie de los Picos de Europa y en un paraje más digno de los cuentos de Heidi que del panorama taurino. La cosa cayó muy bien y el primer día de venta de entradas, ya se vendió casi la mitad del aforo de la plaza portátil y para el día del festejo apenas quedaban unas ciento cincuenta entradas en taquilla. Con lo que no se contaba era con la lluvia que el día del festejo hizo presencia en la localidad cántabra y que paró ese tirón final que hubiera colocado el “No hay billetes”.

No sólo condicionó la lluvia el tema de la grada, también afectó y mucho el estado del ruedo, sobre todo para los caballos que se vieron en muchas ocasiones en apuros al resbalar cuando trataban de irse del toro. En el primero ya quedó patente que pocas florituras podría realizar Guillermo con este piso, y además a eso se sumó un cinqueño con mucho sentido que esperaba siempre en sus terrenos. Guillermo empleó toda su sapiencia en colocar los rejones de castigo sin apenas carreras con JIBARO y luego en banderillas colocarlas de plaza a plaza atacando sobre VALHALLA y estando siempre pendiente del equilibrio del caballo. Con CORSARIO dejó dos rosas y un rejón cruzado antes de terminar pie a tierra con un golpe de descabello. Se le premió el esfuerzo con una oreja.

El que hizo cuarto fue más noble y colaborador y en esta actuación Guillermo ya podía centrar su preocupación solo en el piso, que no es poco. Con este toro y a pesar de las limitaciones, el navarro paró muy bien al toro de salida con JIBARO y dio un recital en banderillas a lomos de ILUSION. Ta a gusto se le vio con el caballo y tan acoplado éste al toro, que no quiso ni cambiar de cabalgadura y continuó toreando en círculos, dando el pecho en los embroques y con alguna pincelada de costado. Para el último tercio, debutó un caballo de nombre de nombre DOMINO, de procedencia portuguesa y al que se le vio un tanto asustado al principio pero que se fue acoplando en banderillas cortas, para colocar después una muy buena rosa y sobre todo pasar muy ajustado y propicio para que Guillermo enterrase un rejonazo en todo lo alto. El toro dobló casi al instante y la buena gente cántabra exigió y logró los máximos trofeos para el jinete de Estella.

Al final fiesta por todo lo alto con los tres jóvenes diestros a hombros bajo una leve pero pertinaz lluvia, los tendidos celebrando un día muy especial para la comarca y la nieve presente en las cumbres más cercanas de los Picos de Europa.