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POR TODO LO ALTO

Por primera vez en muchos años el nombre de Pablo no figuraba en el cartel inaugural de la Feria del Toro de Pamplona. La corrida de rejones de Pamplona, nació bajo la figura emergente de Pablo Hermoso de Mendoza y así se lo ha reconocido la empresa incluyéndolo en el cartel especial del día del centenario del coso de la Misericordia que se celebrará mañana. Eso propició que el nombre de Pablo no apareciera en el cartel de rejones, pero sí su apellido y así su vástago Guillermo Hermoso de Mendoza hacía su debut como rejoneador en la plaza que tantas veces le ha visto jugar y correr por corrales y chiqueros, siempre acompañando a su padre y disfrutando de los encierros. Una fecha para la historia de Guillermo, en la que el agua quiso acompañar desde la mañana, pero que durante el festejo también el clima quiso disfrutar de la tarde y dio un respiro dejando una perfecta y seca temperatura para los toros.

Guillermo se presentó a Pamplona, y la capital lo acogió como hace más de treinta años acogió a su padre, esto es, con los brazos abiertos y con el cariño que esta tierra imprime a lo suyo. Ahora quedaba la respuesta, el estar a la altura de todas esas circunstancias y de verdad que lo estuvo y dese el principio, porque encelar a un toro como el que le tocó en su presentación, que mostraba un fuerte aquerenciamiento a la zona de sol, que siempre salía suelto y que no hacía por JIBARO más que por secuencias cortas, tiene mucho mérito. Guillermo leyó pronto esas condiciones del toro y en cuanto lo tuvo enfrente, antes de que huyese a su querencia, le dejó en el rejón de castigo en el lomo en un embroque donde todo lo puso jinete y caballo. A partir de aquí el toro cambió, o mejor dicho, lo cambiaron JIBARO y Guillermo, porque comenzaron a torearlo muy en corto, en redondo, sin darle opción a la escapada y consiguieron que la embestida y las querencia se transformasen en nobleza y pujanza. Con esa transformación, el toro quedó en condiciones de que DISPARATE armase un lío de los que nos tiene acostumbrados y apenas piso el ruedo, ya tenía al toro cosido a su cola, galopando de costado y realizando esas hermosinas que el propio caballo puso de moda a las órdenes de su padre. El tendido era una fiesta y la faena iba totalmente in crescendo con una perfecta puesta en escena, sin tiempos muertos, con banderillas ajustadas, ciñendo caballo y toro en los embroques y con varios pasajes de toreo de costado y hermosinas. Finalizó su labor DISPARATE y Guillermo apostó fuerte con la reaparición de ECUADOR tras su espectacular percance en Torrejón de Ardoz. Siempre queda la duda, si el caballo recordará, si le quedará algo en la cabeza de aquellos momentos de angustia vividos….pero afortunadamente y desde luego como pudimos comprobar, a ECUADOR no le quedó ninguna secuela mental y a pocos segundos de saltar al ruedo, estaba frente el al toro, provocando su embestida para cuajar un quiebro y una reunión que sin dudas fue la mejor de la tarde. El “uy” por la justeza y por la emoción de la banderilla se debió de escuchar en todas las partes de la capital navarra. Impresionante, la primera e impresionante la segunda, todavía más esperada y no por eso de menos valor técnico. Guillermo había entrado en Pamplona por la puerta de la gloria y había caído de pie y continuó la entrega con el público con tres cortas por los adentros montando a JUSTICIERO, cada vez pasando por espacios más ajustados y reuniendo en lo alto. Para matar, sacó al toro al tercio y preparó la suerte, pero en el momento de la reunión el toro perdió las manos y eso hizo que el rejón de muerte se le fuese atrás y no tuviera el efecto deseado. Tuvo que descabellar y aquí vinieron los despropósitos en forma de fallos que emborronaron una faena que de haber tenido buen colofón quizás hubiera sido de rabo.

Se puede estar bien, pero si no hay triunfo de orejas, parece como que todo lo hecho no tiene valor. Por eso, una vez más y como ya va siendo normal en estas últimas actuaciones de Guillermo, el cartucho final era en el sexto toro y había que dar el todo por el todo. Y otra vez la moneda salió cara, aunque con suspenso porque el toro no fue tan colaborador como el primero y su recorrido mucho más corto. Además el rejón de muerte que parecía decisivo, no tuvo el efecto deseado y Guillermo tuvo que descabellar a la primera para que sus paisanos exigiesen esa puerta del encierro que se suma a la del Príncipe, Las Ventas, Los Cónsules, entre las más míticos del toreo, y todas esta misma temporada. Dos orejas obtenidas después de una faena en la que casi todo lo tuvo que hacer el torero. El astado desde el primer momento se vio que a pesar de ser noble en la embestida, no iba a tener la emoción y el recorrido del primero. MARTINCHO en el primer tercio, ya lo tuvo que lidiar y mimar para encelarlo y meterlo en la lidia. Le costaba arrancarse en los embroques y MARTINCHO tuvo que acudir hasta tres veces para que el astado se le viniera. Luego la bandera hizo el resto y con redondos metió al toro en sus terrenos. Las banderillas empezaron con BERLIN, quien puso el temple, y los muletazos a ambas manos, cambiando los trancos del toro. Pura delicadeza en una labor de toreo suave y despacioso. BERLIN daba la lidia que el toro exigía, aguantándolo cerca para que el toro no se desengañase y se parara. Cerró tercio INDICO, poniendo la emoción sobre todo con las piruetas a la salida de la suerte donde se dejaba llegar mucho al toro. No le exigía mucho al toro, porque el astado ya no daba mucho más. Vinieron dos rosas a lomos de JUSTICIERO y los pares a dos manos que Guillermo reunió sobre las banderillas que estaban ya en el lomo del toro. Faena premiada con dos orejas y sobre todo con el calor de un público que pretende continuar con Guillermo, el romance que siempre ha tenido con su padre Pablo.