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¡ESTÁ QUE SE SALE!

Última corrida del abono de San Antolín de Palencia con la tradicional corrida de rejones y como ya viene siendo costumbre en los últimos años, registro la mejor entrada de toda la Feria y que marcó otra tarde rotunda de Guillermo Hermoso de Mendoza, quien consiguió obtener cuatro orejas y un rabo en una tarde plena de eficacia y acierto para el joven jinete de Estella.

El público se divirtió con las evoluciones de los rejoneadores y con el juego de los toros en general y que vio como Guillermo Hermoso de Mendoza volvió a sumar otra puerta grande en el palmarés de esta increíble temporada. Una puerta grande que ya había descerrajado desde su primer toro donde realizó una faena de menos a más y que culminó con una estocada perfecta. La mayor complicación que los toreros tuvieron que solventar esta tarde fue el estado del ruedo, con una arena muy escasa y que hacía que el firme apareciera pronto. Esto hizo que Guillermo, inseguro con MARTINCHO para torear en círculos, lo hiciera en largo y el toro comprometiese al caballo llegándole a la grupa, y posteriormente complicando al jinete la colocación del primer rejón de castigo. Sin problemas en la segunda reunión, Guillermo salió sobre BERLIN, quien también en una ocasión resbaló y estuvo a punto de caer al suelo. Esto limito bastante la actuación de BERLIN, con galopes de costa cortos y rematados por los adentros pero sin la firmeza que podía haberle dado en un suelo en condiciones. Sería con ILUSION cuando la tarde comenzó a tomar vuelo y a dar la auténtica medida de lo que es el toreo del joven jinete. El toro se metió en la cara del toro y empezó a encararse sobe sus pasos, a girar sobre los pitones y saliendo sobre sus pasos con espaciosidad y llevando al toro pegado al estribo. La faena comenzaba a tomar vuelo y la gente así lo sentía con un ILUSION en estado de gracia, muy torero y muy comprometido. Luego sería CORSARIO quien continuó manteniendo el nivel con tres buenas cortas, sin perder de vista al toro en la reunión y sobre todo apoyando a su jinete a recetar un estoconazo en toda regla, para obtener las dos primeras orejas de su casillero.

Pero el lío gordo llegaría en el sexto, un toro grande pero con mucha nobleza que nunca dejó de embestir y ante el que Guillermo puso en el escenario toda su artillería pesada y todo su buen hacer sobre los caballos. Para cuando el toro se enceló con JIBARO ya mostraba ese galope noble que el caballo iba a comprobar y a templar con la grupa, llevándolo cosido a la cola hasta que lo recortaba con un leve parón. Un solo rejón de castigo e muy buena reunión dio pie a que Guillermo diera una nueva oportunidad a BERLIN, ahora sí con las condiciones propicias para ese toreo típico del caballo luso-hannoveriano. El temple del toro lo absorbía BERLIN con el poder de su grupa y a través de su cola encelaba al toro para llevarlo de lado a lado de la plaza, rematando por los adentros en forma de trincherazos y aunando los movimientos con golpes de grupa, cambiando el tranco del toro en forma de hermosinas muy sincronizadas. Por momentos parecían una danza entre caballo y toro por lo acompasados de los movimientos de ambos. Ante este tercio de suavidad y de templanza, Guillermo salió para cerrar con ECUADOR, todo vibración y emoción en los embroques, con la incertidumbre que da el atacar desde lejos, con el toro muy pegado a tablas y en la reunión un leve quiebro y la banderilla en lo alto. Se nota como por momentos se corta el aliento en el tendido hasta que ven salir al caballo y dejar la banderilla en lo alto. Tras dos quiebros y con el público despidiendo en pie a ECUADOR, llegó el turno de ESENCIAL, el caballo que da otra dimensión al último tercio por su elegancia en la llegada de las rosas y del par a dos manos y sobre todo por esa conjunción que Guillermo alcanza con ESENCIAL a la hora de la suerte suprema. Habrá días que pueda pinchar un toro, pero por lo general, el binomio suele acertar y así sucedió en este toro, con un rejonazo espectacular que hizo que el buen toro de Ribeiro Telles rodase sin puntilla. Dos orejas y un rabo que hacía muchos años no se concedía en esta plaza y que Guillermo paseó junto al ganadero Joao Telles.