Actuaciones

Post

SE LLEVÓ LA TARDE

Comenzaron los Hermoso de Mendoza la temporada que podríamos denominar del regreso a una incierta realidad. Tras el fiasco que supuso la suspensión de Sevilla, el testigo lo tomó la madrileña plaza de Vistalegre, en el barrio de Carabanchel, donde Pablo y Guillermo volvían a pisar el albero de un coso taurino siete meses después.

Guillermo comenzó su tarde ante un astado brusco y que tras el primer rejón de castigo con BARRABAS se fue a tablas estrepitosamente. El caballo se lució en los dos embroques dando la cara y el pecho y tirando del toro a los medios. Luego la experiencia de DISPARATE se impondría ante un toro aquerenciado en tablas y que solo salía a arreones. El caballo se lo fue metiendo en la muleta de su cuerpo y poco a poco fue subiendo de tono la faena sobre todo en el toreo de frente donde la expresividad y el sentir de DISPARATE libraban las bruscas y cortas embestidas del Murube. Continuó Guillermo firmando una gran faena ahora montando a ARSENIO con el que acometió desde lejos con un templado tierra a tierra para reunir dos precisas banderillas y cerrar con piruetas en la cara. La estética continuaba con las reuniones de un gran ESENCIAL, perfecto en la ejecución de la primera rosa y sobre todo destacado en un par a dos manos donde se dejó llegar al toro al mismo estribo. El hueso se interpuso entre Guillermo y el triunfo y las dos merecidas orejas ganadas hasta entonces se fueron diluyendo con los sucesivos pinchazos.

Hubo que esperar hasta el sexto toro de la tarde para que la misma se viniera para arriba y el público vibrase por todo lo alto. Un toro que salió abanto, sin prestar atención a ALQUIMISTA que lo trataba de encelar y siempre con el mismo resultado. El toro suelto a tablas. Colocó los rejones como pudo, con más tablas que brillantez y se la jugó con ECUADOR. Un caballo que necesita que el toro se le venga y no parecía el más propicio. Así que ECUADOR se plantó frente al toro, lo atacó y a la primera no encontró toro pero dejó la impronta de la emoción del quiebro. Cuatro quiebros perfectos, marcando todos los tiempos de la suerte y poniendo la emoción a una tarde que ya parecía que se escapaba y que además hacía que el toro se transformara en su condición a partir de aquí sería una máquina de embestir. Una máquina a la que DISPARATE le armó un auténtico lío, vaciando las embestidas entre toques de hermosina y llevando al toro templado por todos los terrenos que el caballo quería. La comunión con el público ya era perfecta y el binomio caballo toro formaban una preciosa estampa de temple y bravura. En los embroques dejaba DISPARATE toda su belleza y expresividad, que posteriormente pasaría a ESENCIAL para que con las cortas y las banderillas a dos manos volviera a dar importancia al último tercio. Un tercio que cerró ejecutando muy bien la suerte y dejando un rejón mortal pero algo caído, que fue seguramente lo que desquitó al joven navarro de una petición de rabo más que merecida. Al final dos orejas y triunfo de puerta grande, aunque sin puerta grande por las medidas sanitarias y vuelta al ruedo con el mayoral de Bohórquez.