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ESPADAS ROMAS

La inoportuna cogida de Antonio Ferrera en la Plaza de toros de Bogotá hizo que los Hermoso de Mendoza volviesen a juntarse en un cartel, ya que Pablo Hermoso de Mendoza fue el encargado de sustituir al torero extremeño en este cierre de la feria del carnaval de Jalostotitlán. Tras la confirmación en la Plaza México, los Hermoso de Mendoza como decimos, no tenían intención de compartir otro cartel en esta temporada mexicana, pero esta vez las circunstancias los hicieron realizar un nuevo paseíllo juntos.

El primero de Guillermo también fue un toro que sirvió y que esa alegría de salida hizo que MANIZALES pudiera desprender ese toreo circular en el que el astado se rebosa por su grupa. Un inicio prometedor en el que la yegua marcaba un camino por donde el toro embestía. Ese buen tranco hizo que Guillermo lo dejase con un rejón de castigo y se fuera a por INDICO. Con el alazán el joven jinete fue cuajando momentos de mucha torería con el caballo metido en terrenos comprometidos y aguantando el empuje del se San Pablo. Luego vino la emoción de ARSENIO, tanto en los envites como en las piruetas, siempre dejándose ver desde lejos y trazando las líneas perpendiculares que marca el toreo a caballo. Después de la rueda de cortas, probó con CORSARIO a colocar un par a dos manos y lo dejó al primer intento cuadrando perfectamente con el toro. Tenía algún trofeo en el esportón, pero pinchó varias veces antes de dejar un rejonazo letal.

El séptimo fue el toro más cuajado de los cuatro de rejones y tuvo un comportamiento de menos a más. Comenzó con muy buen paso a galopar buscando la grupa de JIBARO y este pudo lucir su templanza al torearlo muy de cerca, acompasando su galope al del toro para dejarlo con un buen son para banderillas. Aquí su padre DISPARATE, lució templando de costado a un toro que todavía aguantaba y que buscaba a la cabalgadura, llegando siempre el equino a sus terrenos para dejar las banderillas. Finalizó con hermosinas e incluso con alguna pirueta. A DONATELLI le bastó poco para conectar con un tendido que estaba disfrutando con el pequeño de los Hermosos y que preparaba la suerte con unas espectaculares elevadas, llegando luego a la cara del astado para dejar la banderilla de arriba abajo y en el mismo estribo. Luego llegarían las piruetas y la entrega del público que ya festejaba con el rejoneador. Cerró con dos rosas ante un astado ya más parado y después de varios desplantes del teléfono volvió a demostrar que con el rejón de muerte no está fino, perdiendo así cualquier posibilidad de triunfo, aunque sí se le pidió tímidamente una oreja.